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Un hotel en… SAMANÁ

Antes de que se vaya del todo el buen tiempo, o por si alguien tiene la suerte de estar planificando un viajecito a tierras más cálidas hoy os traemos la que para nosotros fue la mejor recomendación en República Dominicana, y eso que tuvimos muchas…

Un sitio que ya visitó Colón en su primer viaje! 
Al noreste del país y a pesar de ser cada día un foco más importante de turismo es una de las zonas que más vírgen se conserva aún; las largas playas salvajes, los hoteles más pequeñitos y cuidados, un interior muy auténtico y en general el ritmo más traquilo que otras zonas como Punta Cana –que también nos encantó, todo hay que decirlo– hacen de la Península de Samaná un destino muuuy recomendable para unos días de descanso ;)!
Nosotros nos quedamos con las ganas de ver las ballenas jorobadas, uno de los principales atractivos de la zona, pero ya os contamos que fuimos allí porque se casaban unos amigos así que la fecha era poco flexible.

 Pero con el hotelito que nos habían reservado nuestros amigos tuvimos suficiente compensación 😉

 Samaná Sublime

 Pequeñas casitas rodeadas de palmeras, interminables piscinas,

 camas balinesas, jacuzzi en las terrazas,

 

 decoración colonial

 y kilómetros de playa solitaria…

 ¿Qué más se puede pedir?

Ya lo decía nuestra camiseta;

Desconecta de todo y… 
SONRIE!

¿A quién no le han entrado ganas de estar allí tumbado ahora mismo?
Por si queréis seguir con los dientes largos tenéis más post de república aquí, aquí, aquí y aquí 🙂
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#losmartesconCarlos; “Nuestra casa de la Italia”

Nosotros no es que hayamos sido nunca de planear las cosas con tiempo pero este año, después de un principio de verano algo accidentado por los cambios de planes de última hora nos plantamos en la última semana de julio con muchas ganas de vacaciones y ¡sin saber a dónde ir!
Teníamos la primera semana de agosto reservada para hacer un viajecito los 3 juntos, ya que el resto de nuestro verano suelen ser planes más de familia amplia, con unos y con otros, y nos hacía ilusión pasar unos días los 3 antes de que la familia se ampliara un poco y el viajar se complicara durante unos meses.

Los requisitos eran fáciles; un sitio relativamente cercano (nada de
aviones largos), a algún país donde no me diera miedo ir
embarazada de 6 meses, que hiciese buen tiempo, que no hubiera planes
chulos inaccesibles para hacer con barrigón, ni largas palizas de coche en
las que Carlitos se desesperara; un viaje que lo pudiésemos disfrutar tanto Carlos como nosotros… y, claro está, que no fuera muy caro!
Este último requisito anulaba la mayoría de destinos a una semana de la temporada más alta del año,
así
que después de mucho investigar por la red encontramos una oferta en
Voyage privé para una zona que yo llevaba tiempo con ganas de conocer:

La costa Amalfitana

El destino era casi perfecto: cercano,
accesible, con buen tiempo, con planes de paseos y playa y encima…
muy bien de precio! claro, no era ninguno de los hoteles que yo habría
querido pero es que esos eran prohibitivos (el que quiera una lista de
hoteles muy en la línea de esa zona, se la podemos pasar pero sabiendo
que nosotros sólo fuimos a tomar algún café y a cotillearlos un poco 😉
)

En cambio dimos con un hotel que no estaba en la costa propiamente dicha sino en una aldea cercana a Salerno pero que resultó perfecto para el plan que llevábamos,

 Coche de alquiler, un niño pequeño;
excursiones de día, tranquilidad por las noches,

Villa Rizzo,

 Una villa italiana con su caserón, su piscina,

sus desayunos lentos,
sus cenas de queso y vino a la luz de la luna, sus frutales bien
cuidados, y hasta algún zorrito que se nos cruzaba de noche cuando
íbamos a la habitación!

Un hotel muy, muy kid friendly, con enormes habitaciones en las que además de nuestra cama había una camita y una cuna y sobraba espacio para ir con 5 niños mas 😉

Carlos disfrutó recogiendo avellanas que luego intentaba cascar, 

 paseando por allí como Pedro por su casa,

  
-nuestra casita de la Italia la llamaba-,

 arreglando el jardín, planeando barbacoas alrededor del fuego 😉

 
Un hotel en el que pasamos 5 días inolvidables, de esos que te recargan las pilas para el resto del año! (o casi 😉 )
 
En otros post os iremos contando las excursiones que hicimos y
 las cosas que más nos gustaron de la costiera…

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Tesoros de verano

Cada verano, otro de los imprescindibles es la excursión al “mercadillo de los domigos” de nuestro pueblito…
 
No a gastar mucho si no a encontrar esos pequeños tesoros, baratijas que te llaman la atención y luego dan personalidad a los rincones de nuestra casa, que hacen que simpre haya un trocito de verano en ella 😉



 Unos tenedores de merienda,

una cucharilla de plata, un paño de cocina,
LA taza del desayuno, 

 
unos casquillos para iluminar un poco el invierno

Un cazo y un embudo con los que “cocina” Carlos,

Algo que para nosotros es un florero de pared,

un bolso para seguir recorriendo mundo;

Una
tabla de madera que también recogimos de un pueblo abandonado el verano
pasado y acabó siendo una estantería en la entrada para dejar las
llaves,

y que da la bienvenida a todo el que entre en nuestra casa junto con esos candelabros 🙂

Pequeños descubrimientos entre viejas cajas repletas de cachivaches que te sacan una sonrisa al imaginarles nuevos usos…   

 
¿Y a vosotros, os gustan esos sitios donde puedes encontrar de todo si rebuscas bien?

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Salvemos nuestro paraíso

El martes os contábamos por encima cómo era la casa donde hemos pasado los veranos desde que nacimos, y hoy vamos a enseñaros un poco más de la historia de estas casitas…

 Las casas de la playa de Babilonia:

 

Ehh, hasta nuestra abuela forma parte de la historia de las casitas!

Unas casitas abocadas a desaparecer en pocos años si no hacemos nada por evitarlo, y con ellas, una forma de veraneo que nos encantaría poder compartir con nuestros hijos.. y con nuestros nietos si puede ser 😉

 

¿No parece realmente un paraíso?
 

 Pues ahora llega el momento de pediros un poco de ayuda,  por si alguien quiere aportar su granito de arena, nunca mejor dicho, para que el mar tarde aún en llevarse nuestras casitas, podéis firmar AQUÍ y os estaremos muuuy agradecidas ;)!
Incluso algún día podemos hasta invitaros a pasar unos días allí, jjj!

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#losmartesconCarlos; Otro año de tradiciones familiares

Este año las fotos de nuestra escalera no son tan bonitas pero es que pasarse allí 15 días y esperar hasta el último, que encima llueve y está nublado y además estamos de animo de “vuelta”… no nos puede volver a pasar!

Hace ya un año que os contábamos un poco cómo eran las vacaciones en esa casita a la orilla del mar; este año ha habido menos charlas lentas, eso seguro, tampoco nosotros hemos coincidido con ningún primo, no hemos podido organizarlo de otra forma, pero lo que no nos han faltado con este enano allí  han sido ni risas ni bucles del tipo “Carlos, que no puede pasar del segundo escalón, que esas escaleras son PELIGROSIIISIMAS!!”

Mientras más peligroso sea algo, más divertido. Está claro.

Y así de contento estaba cuando al fin le dejamos subir (todo sea por las fotos, jaja)

Así que básicamente son fotos de recuerdo para ir viendo año a año cómo
crece… y además, a la bisabuela seguro que le gustan 😉

Además de eso lo hemos medido en la puerta, otra tradición anual; en la puerta de atrás de la casa están marcadas con una llave nuestras alturas de cada año.

 Hemos jugado con los  patitos…

y una de las conversaciones más repetidas este año, a parte de esa prohibición, es si el año que viene y al otro, y al otro seguiremos pudiendo ir por allí; si los veranos de nuestros hijos seguirán  marcados por esta escalera…
 

Como ya os contamos hace algunos años nuestra casita es pequeña pero está en la playa. No en una ciudad de playa si no en la misma playa, en la arena, a unos metros de las olas que tanto le gustan a Carlos, y eso, que es su principal atractivo, también es su mayor limitación, y es que en los últimos años el mar ha ido acercándose y acercándose y parece que tenga gana de compartir la casa con nosotros!
Como la historia de las casitas es más larga, la dejamos para el próximo día …

¡El año que viene si Dios quiere estas fotos tienen que ser con 2 primos más!
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#losmartesconCarlos y…………………………………………………….

Hoy escribe Carlitos porque quiere contarle a su tía favorita una noticia:

Tía Ana, quiero que sepas que ya mismo cumplo 2 años; soy un niño mayor! Abba me dice todos los días lo bueno que soy, aunque cuando tú y yo estamos juntos nos volvemos un poco locos.



Este verano he aprendido un montón de cosas nuevas! He hecho muchos castillos, he aprendido a cantar y bailar y ya sé hasta las vocales. También he compartido todos mis juguetes, he rezado antes de comer y me lo he comido todo. Me encantan los cheettos pandilla y todo lo que tiene sabor a tarta. 



He arreglado muchas cosas en casa, y siempre llevo conmigo la caja de herramientas. Torto me enseña a utilizarlas aunque dice que las suyas son de mayores, ¿todavía no sabe que ya soy mayor?


Sigo durmiendo en cuna, aunque muy pronto sé que me pasarán a una cama de mayores…


Me encanta la plastilina, tirar los dados y estar todo el día imitándoos y riéndome. Todo esto tú ya lo has visto, pero a lo mejor no sabes lo más importante…

Si Dios quiere, en Noviembre seré HERMANO MAYOR!



En realidad se que soy el mediano, y sé que ser mediano es lo mejor, porque es como el jamón del sándwich, o la salchicha del perrito, vamos, lo más rico 🙂

Y sabes cómo me he enterado? Porque mi MAMÁ tiene un bebé en su barrigota!! Por eso es tan grande y tan redonda…Yo le doy besitos y caricias porque ya quiero mucho al bebé. Creo que se va a parecer a mí, aunque no será tan bueno!! (Risas de malo, malísimo).

Mami, quiero que sepas que lo voy a cuidar mucho, que vamos a ser como Tía Ana y tú, jugaremos juntos y nos pelearemos también. A veces si te veo mucho con él, a lo mejor me enfado, pero tú no te enfades, es que ahora soy el mimado de casa y me gusta mucho serlo. 



Quiero decirte que estoy preparado para dejarle mi ropita y todas mis cosas, y que le haré un hueco en mi habitación, sólo si se porta bien y no llora.



Mamá y Papá, gracias por confiar en mi, y dejarme ser el mejor HERMANO MEDIANO del mundo. Os prometo que lo voy hacer muy bien, y sobre todo, lo voy a querer muchooo muchooo! 

Además estoy seguro de que a mí me seguiréis queriendo tanto como hasta ahora, y seguiremos jugando y riéndonos juntos cada día, sólo que ahora Martín también se unirá a nuestras risas, y será el doble de divertido…

Qué ganas tenemos de conocerte Martín!!
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Planes de verano; un picnic en Sajorami

Antes de nada, queríamos daros las gracias por todos vuestros comentarios, mensajes y miles de visitas al blog la semana pasada; ¡nos encanta que os haya gustado tanto nuestra verbena!

Como ya os contamos aquí, después de la fiesta, para descansar, nos fuimos mi madre, mi hermana y Carlitos un fin de semana a la playa. Como me habían ayudado tanto, quise preparar alguna sorpresilla y se me ocurrió hacer un picnic…
 

Mi hermana el año pasado me había regalado una cesta con todo lo necesario para un picnic y llevaba mucho tiempo con ganas de hacer uno, pero con el calor que estamos pasando, en Córdoba era complicado.


En un principio, pensé hacerlo en la playa, pero en Cádiz por la tarde refresca y además el hotel tenía un sitio perfecto para hacerlo.

La preparación fue sencilla: La cesta completa con el mantel, cubiertos, vasitos, platos y enfriador de botella de vino; luego cogí una guirnalda de casa y dos palos, por si era en la playa pincharlos en la arena, una tablita de madera, a modo de “mesa” y unos cojines blancos. Le habíamos cogido el gustillo a eso de sentarnos en el suelo 😉

Para la cena: Coca de verduritas (que os tendremos que pasar la receta porque es una de nuestras comidas preferidas;) ), quesito y jamón que aún quedaba de la fiesta,

unas patatas de churrería que nos encantan que compré ese mismo día, unos dips de queso camembert bien presentados en una lata de conservas y un poco de fruta,
 

Vinito fresquito, y a CENAR!

Carlos disfrutó como un enano,

 y nosotras 3 también, charlando de nuestras cosas, comentando de la fiesta, y desconectando de todo…

Y después del finde, dijimos que teníamos que hacer ese plan, por lo menos una vez al año!