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Planes de verano; un picnic en Sajorami

Antes de nada, queríamos daros las gracias por todos vuestros comentarios, mensajes y miles de visitas al blog la semana pasada; ¡nos encanta que os haya gustado tanto nuestra verbena!

Como ya os contamos aquí, después de la fiesta, para descansar, nos fuimos mi madre, mi hermana y Carlitos un fin de semana a la playa. Como me habían ayudado tanto, quise preparar alguna sorpresilla y se me ocurrió hacer un picnic…
 

Mi hermana el año pasado me había regalado una cesta con todo lo necesario para un picnic y llevaba mucho tiempo con ganas de hacer uno, pero con el calor que estamos pasando, en Córdoba era complicado.


En un principio, pensé hacerlo en la playa, pero en Cádiz por la tarde refresca y además el hotel tenía un sitio perfecto para hacerlo.

La preparación fue sencilla: La cesta completa con el mantel, cubiertos, vasitos, platos y enfriador de botella de vino; luego cogí una guirnalda de casa y dos palos, por si era en la playa pincharlos en la arena, una tablita de madera, a modo de “mesa” y unos cojines blancos. Le habíamos cogido el gustillo a eso de sentarnos en el suelo 😉

Para la cena: Coca de verduritas (que os tendremos que pasar la receta porque es una de nuestras comidas preferidas;) ), quesito y jamón que aún quedaba de la fiesta,

unas patatas de churrería que nos encantan que compré ese mismo día, unos dips de queso camembert bien presentados en una lata de conservas y un poco de fruta,
 

Vinito fresquito, y a CENAR!

Carlos disfrutó como un enano,

 y nosotras 3 también, charlando de nuestras cosas, comentando de la fiesta, y desconectando de todo…

Y después del finde, dijimos que teníamos que hacer ese plan, por lo menos una vez al año!

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Empiezan las CENAS DE VERANO

Llevo una época (y ayer y hoy especialmente) de, como diría mi querida Bei, burnout bloggero; vamos, que estaba quemada, pensando en dejar de escribir un tiempo, por muchos motivos y ninguno en concreto… serán las hormonas que me traen loca y me  vuelven a dejar hecha polvo justo cuando creo que estoy remontando (como dice @elhombremásguapodelmundo, todo lo que nos pase a las mujeres de los 12 a los 50 años es debido a las hormonas -nosotras pobrecitas, no tenemos responsabilidad alguna en ello 😉 – o a la falta de ellas).
Total que sí, que me alteran el ánimo y cuando más contenta y feliz tendría que estar, resulta que la mayor parte del día sólo quiero meterme en la cama con un paño de agua fría sobre los ojos. La alergia y los olivos de mi ventana también están ayudando. Mucho.

 Menos mal que enciendo el ordenandor después de una siesta (a las 12 de la mañana aprovechando la de Carlos), me encuentro estas fotos y, de repente, me animo:

Si aún tengo muchas cosas que enseñaros! Y me entran ganas de volver a hacer cenas en casa, ahora que viene una época que me encanta para aprovechar el jardín y, además este año, tenemos porche!
Definitivamente hay que inagurarlo, tenemos muchas invitaciones pendientes…

 Voy retocando las fotos (muy malas y muy oscuras, sí, pero es que entre que no sé hacer fotos de noche, no me gusta el flash y que cuando hago una cena en casa al final siempre me entran las prisas y le dedico 3 minutos escasos al “reportaje”… ),

 y me voy animando. Y voy apuntando la lista de gente a la que quiero invitar (T. L. tranqui que tú estás el primero!) para cuadrar fechas,

Aunque sé que cuando se despierte Carlos y volvamos a salir al jardín, al sol, se me vuelva a poner la cabeza como una olla a presión y los ojos no quieran abrirse, pospondré otra semana más los planes…

  

Menos mal que aún tengo cosillas del año pasado sin publicar ;)! Esta cena fue un poco más formal pero pronto os enseño otra más divertida y que se prepara en un momento.

 Aquí, como aún no habíamos ahorrado para el porche usamos unos muebles que heredamos de nuestra casera y que este año hemos vuelto a encolar a ver si dan unos cuantos veranos más.

Los 2 cajones del escaparate de Springfield, una mesita vieja de mi madre; telas antiguas, velas y nuestras luces de verbena,

¿Te vienes a cenar?