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#losmartescon2; Un barquito de cáscara de nuez

Es tardísimo, no digo la hora que luego mi madre me riñe o me dice “madre mía, Marta” en bucle durante un rato, pero llevo más de hora y media buscando las fotos del cumple de Carlos, primero en el ordenador, luego en los distintos discos duros y por último, revisando cada una de las tarjetas de memoria que tengo por la casa; el ordenador de mi hermana y vuelta a empezar con los discos duros por si se me había pasado alguna carpeta. He mirado tooodas las fotos que tengo en el ordenador! Cuando ya estaba a punto de darlas por perdidas, voilà! he caído en que hago copias de seguridad periódicas y allá por febrero las he recuperado…
Total, que era lo que os pensaba enseñar hoy pero ya no son horas para ponerse a elegir entre 1.066 fotos así que nos quedamos con una manualidad facilita para cualquier mañana de playa, de esas con las que ya empezamos a soñar:

 

Un barquito, de cáscara de nuez

 

adornado, con velas de papel

 

navegar sin temor,  en el mar es lo mejor… 

 

o en una bandeja a falta de mar,

y alguien que “haga” viento 😉

Nueces, palillos de dientes, papel o alguna bolsa de plástico de colorines y un poco de plasti para hacer contrapeso,

y poco más que no quiero que me pase esto:

Hasta mañana!
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#elladijosí; Empieza la temporada de bodas

Y con ella la eterna pregunta,

 ¿Qué me pongo?

Afortunadamente para mí, atrás quedaron esos años de 14 o 16 bodas y muchas muy apetecibles porque eran de amigos cercanos, lo que significa tener la mayoría de los fines de semana de buen tiempo ocupados + tener que buscar vestido + zapatos + en muchos casos desplazamiento + encima la “moda” de llevar algo en la cabeza… Menos mal que ver luego a tus amigos felices lo compensa todo ;)!

El caso es que ante ese panorama, hubo años en que intenté hacerme yo algún vestido (menos mal que soy de cosas sueltas que disimulan más las costuras ?) y lo que casi siempre nos hacemos son las “cosas de la cabeza”, como ya os enseñamos aquí.

El modelo que os traemos hoy es, sin duda, el más simple de cuantos
hemos hecho pero una amiga me pidió que lo pusiera por aquí porque nunca
viene mal tener recursos rápidos…

Sólo necesitamos un canotier,
que reconozco que me encantaban al principio, hace ya 4 años que le
compré el primero que tuve a Lucía Be, pero que ahora ya me saturan un
poco porque han perdido hasta su forma de sombrero planito y a menudo
son sombreros de paja adornados con flores…
Pero bueno, favorecen y
siempre se pueden adornar de alguna forma distinta! Nosotras usamos un
permanente de color negro (era para un mono rosa maquillaje y elegimos
negro para darle algo de fuerza al resultado final) y cuero también de
color negro.

Lo único que hicimos fue ir pintando de negro
segmentos alternos de paja o del material que sea el canotier, hasta
simular una especie de chevron:

 

Para terminarlo un poco más
forramos la parte interior del sombrero de cuero negro y por último,
recortamos un bigote del mismo cuero y lo pegamos en la parte de atrás
como un guiño a la historia de los bigotes que os contamos aquí (esto
último lo hice en el coche camino de la Iglesia, para que os hagáis una
idea de la poca elaboración que lleva).

-Por cierto algún día tenemos que contaros la historia de ese mueble de
“parches” que es el que guarda tooodos nuestros materiales de
manualidades!-

 

Y aquí está el resultado final, ¿qué os parece?

 

 

Nosotros este año no tenemos muchas bodas pero tenemos LA boda 🙂.
Y alguna más importante poco después!
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#losmartescon2; Masa mágica

Rescatando fotos de hace algún tiempo he encontrado éstas y me he acordado que nunca os habíamos hablado de esta “receta”, si se le puede llamar así,

 

También conocida como Arena lunar, Moon Sand o Cloud Dough:

Si tenéis niños a los que les guste hacer mezclas, amasar, ensuciar, etc. (hay algún niño al que no le guste eso?), probadla; la primera vez que la ví me llamó la atención porque ponía que era una forma de jugar con arena sin ensuciar… Algo debimos hacer mal con la mezcla 😉

Sólo necesitáis harina y aceite, nosotros usamos uno de Johnsons baby para que no fuese tan apetecible, que conozco a mi gente, como diría @elhombremásguapodelmundo, y sólo le falta a Carlos mezclar harina con aceite de oliva y que huela igual que las tostadas (todas las masas que hacemos se las come crudas, todas)

Una taza para medir, un cuenco para mezclar y alguna que otra servilleta. Como ingrediente extra cogimos colorante alimenticio azul porque a Carlos le encanta jugar con los colorantes.

La proporción es un poco a ojo porque en la Red he leído desde una parte de aceite por cada 4 de harina hasta 8 o 9 de harina.

Nosotros pusimos una taza de harina y 1/4 de aceite,

y sólo hay que medirlo,

removerlo,

 

y amasarlo bien:

 

Y ya tenemos nuestra arena lunar! Para que os hagáis una idea de la textura, a mí me recuerda a la de los polvorones, que se deshacen fácilmente pero si los aprietas se vuelven a unir los trocitos.

Luego sólo queda sacar moldes, cuchillos etc. y a disfrutar de la masa! Cuando terminéis de jugar, podéis guardarla en una cajita para otro día. De hecho la de la foto seguimos usándola y tiene ya ¡6 meses!

Cómo ha crecido Carlos xD, y qué rápido se me ha pasado…

Ah! No os creáis que nos olvidamos el colorante, es que lo echamos a la harina y al ser en polvo no la tintó nada. Sin embargo, si la pones en contacto con un líquido, por ejemplo saliva…

Y yo que propuse esta receta porque “no manchaba”…

 

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Losmartescon2; Fabricando nuestros juguetes

Cada día me gustan más los juguetes DIY entre otras cosas, porque hay que reconocer que me divierte mucho hacerlos, y eso es un gran motivo,

Pero además hay otras razones… Muchas veces a los niños les hace mucha ilusión un juguete pero en cuanto lo tienen enseguida se cansan de él; hacerlo con sus manos les da la oportunidad de disfrutarlo más tiempo, mientras lo hacen, y además le van cogiendo cariño; luego recuerdan cómo lo hicieron y que él participó, etc.

 

Además, es una manera de gastar menos, de consumir menos (después de quedarme encandilada con la idea de esta familia y de llegar a la concluisón de que eso no es compatible con nuestro estilo de vida -léase que no me siento capaz de hacerlo-) de intentar en la medida de lo posible, aunque lo veo casi imposible, no meterlos tan pronto en la rueda de consumismo sin medida en la que, no nos engañemos, muchos vivimos. Justo el otro día en misa hablaban del ayuno de estos días de Cuaresma que vienen, no tanto como el pasar
hambre si no como una forma de prescindir de tanto consumismo.
Quizás si están unos años fuera de eso…

No sé, a mí me parece más divertido, más bueno, más instructivo, más_ _ _ estar en casa construyendo algo con tus manos, entre todos, cortando, pegando, pintando, imaginando, aprendiendo, charlando, compartiendo, que ir a una tienda, que normalmente suelen ser grandes superficies, llenas de gente, luces, ruidos, estímulos y ambiente interior, a que los niños señalen con el dedo “yo quiero eso” “me lo pido, me lo pido y me lo pido”.

Muchas veces son cosas que les llaman la atención por el color o el ruido pero una vez llegan a casa y no son cosas con muchas posibilidades de juego abierto, el interés se va tan rápido como había llegado.

Los juguetes DIY no cuestan dinero, no se compran, normalmente no hacen ruido (al menos por sí solos, si el niño los mueve o los aporrea si 😉 ) y pueden servir para muchas cosas; eso sí, para éstos en concreto necesitamos algunas máquinas -como dice Carlos- que no tenemos en casa, pero como no somos los únicos de la familian aficionados al bricolaje y a las manualidades, una sierra de calar allí y un hilo de cortar allá nos van prestando 😉

Además, me encanta que los niños estén acostumbrados a eso, vean un trozo de madera y en seguida empiecen a pensar qué podríamos hacer con eso.


Claro que no siempre es posible y que la mayor parte de nuestros juguetes son comprados! pero a los que hacemos les tenemos un cariño especial:

Aquí tenéis, por ejemplo, nuestro banco de trabajo, hecho con unas cuantas maderas y algunos cajones de ikea, y que lo mismo sirve de banco de bricolaje, de mesa de trasvases,

 cocinita, mostrador de tienda y mil cosas más que se les irán ocurriendo:

Y a vosotros, ¿os divierte hacer juguetes?
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Se acaba el Adviento…

… y eso sólo puede significar una cosa, ¡que se acerca la Navidad! Días de estar en familia, de comidas y cenas, de amigos, fiestas, luces, dulces; días de celebrar el momento más importante del año.

¿Y qué mejor excusa para tomarnos unas vacaciones? ;P
Antes os enseñamos la corona en la que ayer ya brillaban las 4 velas, 

y aprovechamos para poner por escrito algunas de las cosas que nos hacía ilusión hacer tanto durante el Adviento como en los días
de fiesta que nos esperan. No se trata de hacerlas todas, sino de disfrutar en familia aquellas que nos vayan apeteciendo…

 La corona la hicimos con la ayuda de Carlos; un cedazo viejo que tenía mi madre por el trastero, un poco de pino, las 4 velitas, unos abetos, piñas y “Carlitos y Martín” con gorro de duende,

Y aquí va nuestra lista de ilusiones en familia:
 
– Hacer la corona de Adviento
– Poner la decoración navideña en casa
– Ver la iluminación navideña de nuestra ciudad
– Abrir cada día nuestro calendario de Adviento
– Leer un cuento de Navidad

– Merendar churros con chocolate

– Hacer una selección de juguetes para darlos a otros niños que no tienen tanta suerte como nosotros
– Hacer turrón casero (de lacasitos 😉 )
– Ir a visitar a tía Ana a Sevilla
– Hacer una bola de nieve mágica
– Ir a ver juguetes
 

– Montarnos en el carrusel

– Buscar el regalito de parte de los ReyesMagosdeVerdad
– Visitar algún nacimiento bonito
– Hacer una manualidad navideña
– Ver la cabalgata de los RRMM
– Hacernos una sesión de fotos navideñas 😉
 

– Ir de excursión a la calle misteriosa…
– Patinar sobre hielo
– Asar castañas (o chorizo!) en la chimenea
– Cantar villancicos al portal de Belén

Y sobre todo, sobre todo, pasar estos días juntos, tranquilos, con las menos prisas posibles, sin muchas compras ni mucho lío. Cuidar a la familia. Y a los que no lo son. Rezar. Acabar bien este año tan bueno. Empezar mejor aún el siguiente… Dar muchísimas gracias a Dios por todo.

Happy White Christmas
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#losmartesconCarlos; Nuestro calendario de Adviento

Sí, de momento seguimos con #losmartesconCarlos porque, aunque en realidad son #martesconlos2, Martín de momento participa poco de nuestros inventos; todo llegará… Por ahora en lo único que ha colaborado es en que lleguemos casi tarde a enseñaros nuestro calendario de Adviento:

Creo que llevo como 3 años, desde que lo vi aquí, queriendo hacer este calendario; cuando se va acercando la Navidad empiezo a guardar los cartones de los rollos de papel higiénico y a pensar lo que vamos a meter cada día…

 Este año al final, ¡lo conseguimos!

 La forma de hacerlo creo que se ve claramente pero tenéis el paso a paso aquí,

 En cuanto a las sorpresas, tenía claro que no quería chuches ni nada de eso (para eso ya tenemos otro calendario que nos trajeron de Suecia y del que cada día sacamos una chocolatina 😉 ) y por supuesto queríamos algo relacionado con la Navidad, con el verdadero significado del Adviento, el tiempo en el que nos preparamos para el nacimiento del Niño Jesús…

Y ¿qué mejor que ir recopilando las distintas figuras del portal de Belén?

 La mula, el buey,

la Virgen María, el angelito,

y hasta algún personaje que se coló por allí, jjj

Poco a poco vamos montando el Belén de Playmobil que le regaló tía Ana el año pasado pero del que él no se acordaba… y el pobre cada día pregunta si le va a tocar ya el Niño Jesús!

PD: Si querés ver otras ideas o nuestro calendario del año pasado lo tenéis aquí.

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DIY Nuestro disfraz de Halloween BBB (bueno-bonito-barato)

El sábado por la noche, volviendo de cenar por ahí con amigos, @elhombremásguapodelmundo se acordó de decirme que el lunes necesitábamos un disfraz de Halloween para Carlos, así que aquí va nuestra improvisación de disfraz de domingo-con-todo-cerrado-y-amigos-a-comer-en-casa:

La primera vez no estaba muy convencido con eso de disfrazarse pero al día siguiente se levantó diciendo que quería ser un murciélago para que lo viera mamá (cuando se disfrazó yo estaba trabajando y no pude verlo)

 Mientras se vestía pensó que lo suyo era probar si las alas funcionaban…

 luego decidió que era mejor corretear con los pies en el suelo

descalzo, como los murciélagos de verdad, ¡por supuesto!

  

Hubo un momento en que lo convencí para que parase y abriese las alas:

 En estas fotos podéis apreciar mejor lo simple que es el disfraz; un par de leggings míos viejos, que estaban pidiendo a gritos que los jubilara,

 uno lo cortamos de largo y lo estrechamos un poco, para los pantalones del vampiro,

y el otro lo cortamos también de largo a la medida de los brazos y le hicimos un agujero donde se unen las costuras de las dos piernas, para meter por ahí la cabeza. A este ni siquiera hace falta meterle porque así le quedan más anchitas las mangas.
Por último, con 2 trozos de tela negra se le ponen las alas y… a volar!

 La careta de vampiro-no-muy-terrorífico la sacamos de aquí
 

 (aunque no le gustaba mucho puesta sobre la cara)

 

 No me preguntéis cómo pero logró convencerme de que los vampiros se
alimentan a base de taaarrtaa (chocolate para los humanos) y arroz
inflado:

 y por último, lo más divertido, ¡por lo visto los vampiros saltan en la cama!

 Así que ahí estuvimos el pequeño batman y yo, entretenidos media mañana con la excusa de enseñaros el disfraz 😉

Ea, pues si tenéis alguna fiesta el fin de semana y no tenéis disfraz, 
ya no hay excusa para hacerse uno en 20 minutos!