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#losmartesconCarlos; Nuestro calendario de Adviento

Sí, de momento seguimos con #losmartesconCarlos porque, aunque en realidad son #martesconlos2, Martín de momento participa poco de nuestros inventos; todo llegará… Por ahora en lo único que ha colaborado es en que lleguemos casi tarde a enseñaros nuestro calendario de Adviento:

Creo que llevo como 3 años, desde que lo vi aquí, queriendo hacer este calendario; cuando se va acercando la Navidad empiezo a guardar los cartones de los rollos de papel higiénico y a pensar lo que vamos a meter cada día…

 Este año al final, ¡lo conseguimos!

 La forma de hacerlo creo que se ve claramente pero tenéis el paso a paso aquí,

 En cuanto a las sorpresas, tenía claro que no quería chuches ni nada de eso (para eso ya tenemos otro calendario que nos trajeron de Suecia y del que cada día sacamos una chocolatina 😉 ) y por supuesto queríamos algo relacionado con la Navidad, con el verdadero significado del Adviento, el tiempo en el que nos preparamos para el nacimiento del Niño Jesús…

Y ¿qué mejor que ir recopilando las distintas figuras del portal de Belén?

 La mula, el buey,

la Virgen María, el angelito,

y hasta algún personaje que se coló por allí, jjj

Poco a poco vamos montando el Belén de Playmobil que le regaló tía Ana el año pasado pero del que él no se acordaba… y el pobre cada día pregunta si le va a tocar ya el Niño Jesús!

PD: Si querés ver otras ideas o nuestro calendario del año pasado lo tenéis aquí.

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#losmartescon2 :)

Ayer empezaba una semana intensa para nosotros que, si Dios quiere, acabará con Martín, al fin, fuera de la barrigota!

Una semana en la que cada día tiene un significado especial, días de vivir mucho y escribir poco, así que apareceremos por aquí de refilón, en algún ratito suelto.
Luego nos tomaremos unos días para saborearlos lentamente, para disfrutarlos a fondo, para exprimir esas primera veces que siempre son tan especiales.


Para pasarlos allí,  somewhere over the rainbow 😉


Os iremos contando cosillas por las RRSS y 
prometemos volver con las pilas cargadas y muchas ganas!
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#losmartesconCarlos; Preparando su cumple2…

Aquí la cuestión es no aburrirse…

El otro día le escribía a mi hermana el orden de prioridades de los próximos…10 meses!
Sí, planificamos a 10 meses vista…y es que nos esperan un montón de proyectos de los que nos gustan 😉

Empezamos con el primero…

Carlitos cumple 2!

El año pasado lo que más le gustaba eran los globos, así que tuvimos clara la temática,

Podéis ver el resultado del año pasado aquí aquí y aquí.

Este año empezamos a pensarlo mientras lo veíamos jugar… en ese momento le encantaba el cuento de Blancanieves, y pensamos hacer un cumpleaños de los 7 enanitos: también le gustaba hacer torres y castillos, comer taaaarta, jugar con plasti y un sinfín de cosas más; pero sin duda, si con algo se volvía y se sigue volviendo loco es con las herramientas!

Siempre le decimos que cuando sea mayor tendrá su taller, construirá casas o arreglará coches…
Cada vez que ve una caja de herramientas (de mayores, como él dice) pone cara de emoción; el martillo misterioso, la sierra peligrosa, los alicates y absolutamente todas las herramientas, mientras más peligrosas, más le gustan!
Así que lo teníamos bastante claro, Carlitos cuando cumpla 2 años, montará un pequeño taller con sus amigos!

Y el caso es que la fecha se acerca y los acontecimientos se acumulan, así que, por si acaso Martín nos deja, hemos estado recopilando ideas para…

El taller de Carlos

Todas las imágenes son de Pinterest y podéis ver la fuentes aquí

De momento tenemos claro los colores que queremos usar… y que habrá tarta de chocolate!

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#losmartesconCarlos; Seguiré siendo idealista… hasta donde el miedo me deje

 Pues sí, sere utópica. O una idealista. Y pienso seguir siéndolo mientras la vida me deje, y ojalá que después también, ojalá que aunque la vida se empeñe en no dejarme, aunque sólo sea por el paso del tiempo, tenga fuerzas para seguir siéndolo…

Y cada vez que en una conversación quieran acabar mis argumentos con “es que tu eres una idealista” (leáse vives en los mundos d yupi, no te has enterado de qué va la vida, ya estás tú con tus inventos,  o cualquier otra frase similar) no será una forma de anular mis argumentos sino de revalidarlos.

Y pienso seguir diciendo que mi ilusión es tener 6 hijos y dar la vuelta al mundo con ellos. Aunque al final me quede en 2 y lo más que llegue sea a pasar un fin de semana en París. De ilusiones también se vive, y por ellas y para ellas.
Y sí, para mí, tener 6 hijos es mucho más bonito, más enriquecedor, muuuy cansado, muy empobrecedor económicamente hablando y muchas más cosas, pero si es mi vocación pues intentaré seguirla hasta donde pueda.
Todo el mundo me decía que me esperara a tener uno para ver lo que era, que se me iban a pasar las ganas de tener hasta el segundo y ha sido más bien al revés. Y os aseguro que no me ha tocado el niño trampa, ese tan bueno que no te enteras de que lo has tenido…
Bueno y a lo que iba, seguiré siendo una idealista y más aún en la educación de mis hijos aunque desde ya, con 23 meses, siento que he claudicado en algunas cosas. Porque vivimos en sociedad, porque no soy la única responsable de este niño… -escribe aqui tu excusa–  porque me ha entrado miedo. 
Este verano, aunque una amiga piense que estoy obsesionada con los colegios, no es eso, es que 9 de cada 10 por no decir 10 de 10 personas con las que me he encontrado me han hecho las siguientes preguntas. En este orden:
– Qué edad tiene? Ah, está muy espabilado, no? 
– Va a la guarde? Noooo??? 
– Y este año tampoco??
– Y a qué cole lo vais a llevar?

Y ahi ya es donde…
O estamos entre x, x o y o si me quedaba un rato hablando con esa persona y para hablar de otra cosa hablo de eso, preparate.
Pues por mí no lo llevaría al cole, no te digo nunca pero al menos hasta los 6 años fijo”.

 Que no es que tenga nada en contra de los colegios, sólo que tampoco veo la necesidad (aclarando que por mis horarios de trabajo, a mí el cole no me resuelve nada)

Y luego no lo llevaría a un cole convencional, me gustaría para ellos esa educación alternativa, tan nombrada últimamente, sin tantos libros, tantas normas, tantos deberes, tanta competitividad… desde que tienen 3 años!
Y también  puedo escribir aquí mi excusa,  Pero claro, en Córdoba…
Y otra vez sería miedo. Porque sí hay cosas, hay iniciativas, intentos pequeñitos de gente que piensa igual.
Pero como dice @elhombremásguapodelmundo mi hijo no es un banco de pruebas.
Y sí, es cierto que:

El que no se arriesga no gana;
La vida es de los valientes;
Siempre tiene que haber una primera persona que haga algo;

Y asi miles de frases de libros de autoayuda, en las que creemos… hasta q nos toca cumplirlas.
Y aquí además no soy ya la que me arriesgo, aqui hago que se arriesgue un niño ¡de 20 meses! al tomar una decision por él. Como tantas otras que tomamos al cabo del dia, está claro.
Pero me entra el Miedo. Un miedo mucho más grande que si fuera yo la que me arriesgara, un miedo que no sé si soy capaz de asumir aún a pesar de tener que renunciar a alguna de esas utopías…
Porque al final, con mucho padres de los que hemos hablado, la charla ha sido muy similiar; empezamos nombrando los 2 o 3 colegios más o menos convencionales, más o menos comunes en nuestro círculo y los mismos argumentos de siempre para cada uno. Pero, ¿y cuando te sales? Y cuando dices que ninguno de esos te gusta porque no te gusta, yo que sé, esa manera de llevar a los niños con la lengua fuera, ese correr? Ese, como decía un amigo, meterlos a todos en la misma autopista, ponerles vallas opacas a los lados porque a los lados no hay nada y empezar a empujar?
¿Y cuando dices que eso no te gusta, que no crees que realmente sea lo mejor para ellos pero que tampoco crees que sea lo que la sociedad necesita?
Que hablamos que un cole nos gusta más porque saca mejores medias en selectividad, pero ¿eso es de verdad lo que busco para un hijo que es un bebé aún?

Y si mi hijo tiene un don (soy de las convencidas de que todo el mundo tenemos uno, que a todos hay algo que nos apasiona, se nos da bien y por lo que no nos importaría pasarnos muchas noches sin dormir) para pintar, para el dibujo, para la música, para los videojuegos, para los deportes, para cualquier cosa que no se mida en selectividad? ¿Entonces qué? ¿Tooodo el dia diciéndole que no a eso porque “hay que aprovechar el tiempo para estudiar”?


Y es que este padre tenía 3 hijos y resulta que los dones de los 3, ninguno eran de los que se potencian en el cole. Y que tiene que estar tooodo el dia diciendo deja de cuando ve que el niño disfruta, que se le da bien, que es algo positivo. Pero no, ponte mejor a hacer quebrados que hay que llegar al curso que viene preparado. Más preparado que los demás si se puede.

¿¿Y PARA QUE??
Después de estas reflexiones, ya se han dejado de barajar esos 3 coles más típicos y pasamos a la siguente frase:

Si, pero no hay colegios que sean así.

Los hay. Nos gustarán más o menos, los tendremos más o menos cerca, serán más caros-hippies-elitistas-diferentes o lo que sea, pero los hay.

Elimina la excusa de que no existen.

Deja de culpar la sociedad de que lo único que nos ofrece es lo otro.

Y por qué no lo llevas allí?
Pues porque SOY UNA MIEDICA.

 

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Para perderse Unaporuna

#losmartesconCarlos; Costa Amalfitana I

Como fue una escapadita corta pero muy bien aprovechada, la hemos dividido en varios post para poder ir recomendando alojamientos, sitios para comer, paseos, etc.

Así que hoy la primera parte…

 Esta vez no hubo problemas con el tamaño del equipaje de mano 😉

 y desde luego el trayecto fue muucho más entretenido!

 Como ya os contamos aquí, nuestro hotel no estaba exactamente en la costa así que decidimos alquilar un coche (que ya nos venía bien puesto que volamos a Nápoles) y el primer día salimos a explorar la costa sin un rumbo muy determinado,

 Llegamos hasta la bahía de la Conca dei marini en busca de la Gruta de la Esmeralda, muy recomendada por otros viajeros pero que la verdad, a nosotros nos decepcionó bastante;

una gruta pequeñita que se recorre en barca en menos de 5 minutos y cuyo único atractivo son un poco los juegos de colores que provoca la luz del sol al filtarse por un agujero en la piedra.

 Vamos que lo que más nos gustó fueron las vistas desde arriba del ascensor!
Después dimos la vuelta para regresar a Amalfi donde hicimos una parada al borde del mar, justo debajo de Il Convento, el hotel donde nos habría gustado alojarnos,

para probar un poco de gastronomía típica 🙂

 Otra de las ventajas de viajar con niños a Italia es que en las comidas
aciertas seguro, y eso que Carlos come realmente bien pero la cara de
felicidad cada vez que veía pasta, pizza o helaitos

 Por la tarde un ratito de playa,

 casi todas a las que fuimos eran playas de piedras que al principio no le convencian mucho pero la verdad es que el agua estaba limpísimas y muy muy transparente y era un gustazo ver todo el fondo,

Nos dimos unos baños estupendos!

 Cuando pasó un poco el calor dimos un paseo por Amalfi que, además de lo bonito que resulta verlo desde el mar, lo más interesante son el Duomo y el claustro adyacente. El resto, pasear y pasear por sus callejuelas,

 (si puede ser sin carrito!)

Y asomarse a los distintos miradores a ver cómo van volviendo las barquitas al atardecer:

 A la vuelta paramos a cenar en Ravello y creo que fue lo que más nos sorprendió del día;

 Un pueblo encantador, un concierto de música clásica en los jardines de la Villa Rufolo,

 

unas vistas preciosas y otro hotel recomendable, Hotel Caruso 😉


La verdad es que después de todo eso no me extraña que acabáramos así:

El próximo día más recomendaciones!
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#losmartesconCarlos; Ceras lavables para la bañera

Hoy vamos a hacer un post cortito porque después de una de esas noches de despertares y llantos varios a la inspiración le cuesta encontrarnos 😉

Hace unas semanas tuvimos en casa unos visitantes muy muy poco deseados, ¡menos mal que se quedaron poco tiempo! El caso es que como eran de esos que no se van “ni con agua caliente” nunca mejor dicho, hubo que usar cosas más fuertes y practicar un poco eso de la paciencia…

 ¿Qué podíamos hacer para que Carlos estuviera un rato largo entretenido en la bañera a ser posible sin juegos brutos de hacer olas, salpicar, etc?
Algo que le encante…

¡PINTAR!

Los había visto en algunas tiendas pero ya sabéis que somos más de fabricar las cosas que de comprarlas, un día de éstos contaremos porqué. Además, cuando nació Carlos  #elhombremásguapodelmundo y yo pusimos una norma -que absolutamente nadie cumple- que no se le podía hacer ningún regalo a nos ser que hubiese un motivo justificado como cumpleaños, santo o Reyes Magos.

El caso es que todos en general y mi familia en particular se salta la norma cada vez que le apetece pero al menos nosotros intentamos cumplirla así que ya que habíamos visto la receta de estas ceras para la bañera y parecía fácil de hacer con niños, nos pusimos manos a la obra:

Sólo necesitamos jabón de glicerina (si es incoloro mucho mejor), colorantes alimenticios, algún molde para hacer los lápices y un poco de agua.

En primer lugar rallamos el jabón para poder derretirlo mejor en el microondas, lo vertemos en los moldes y añadimos los colorantes y un poco de agua para poder mezclar bien los colores. Luego ya sólo hay que dejar enfriar y… al agua patos!

Estas son las ceras comerciales, las nuestras no salieron tan curradas, de hecho no tenemos ni fotos porque ese día la prioridad era otra pero conseguimos nuestro objetivo: al final de la mañana teníamos las cabezas libres de visitantes y un niño de colorines más arrugado que un garbanzo 😉

Hay otra versión que en vez de “ceras” es pintura para usar con pincel y que tenemos en mente para la próxima vez que necesitemos estar un rato largo en la bañera (que espero sea dentro de muuuucho tiempo).

La de hoy era la receta más rapida y fácil que encontramos, 
¿os animáis a hacerla?

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#losmartesconCarlos; Otro año de tradiciones familiares

Este año las fotos de nuestra escalera no son tan bonitas pero es que pasarse allí 15 días y esperar hasta el último, que encima llueve y está nublado y además estamos de animo de “vuelta”… no nos puede volver a pasar!

Hace ya un año que os contábamos un poco cómo eran las vacaciones en esa casita a la orilla del mar; este año ha habido menos charlas lentas, eso seguro, tampoco nosotros hemos coincidido con ningún primo, no hemos podido organizarlo de otra forma, pero lo que no nos han faltado con este enano allí  han sido ni risas ni bucles del tipo “Carlos, que no puede pasar del segundo escalón, que esas escaleras son PELIGROSIIISIMAS!!”

Mientras más peligroso sea algo, más divertido. Está claro.

Y así de contento estaba cuando al fin le dejamos subir (todo sea por las fotos, jaja)

Así que básicamente son fotos de recuerdo para ir viendo año a año cómo
crece… y además, a la bisabuela seguro que le gustan 😉

Además de eso lo hemos medido en la puerta, otra tradición anual; en la puerta de atrás de la casa están marcadas con una llave nuestras alturas de cada año.

 Hemos jugado con los  patitos…

y una de las conversaciones más repetidas este año, a parte de esa prohibición, es si el año que viene y al otro, y al otro seguiremos pudiendo ir por allí; si los veranos de nuestros hijos seguirán  marcados por esta escalera…
 

Como ya os contamos hace algunos años nuestra casita es pequeña pero está en la playa. No en una ciudad de playa si no en la misma playa, en la arena, a unos metros de las olas que tanto le gustan a Carlos, y eso, que es su principal atractivo, también es su mayor limitación, y es que en los últimos años el mar ha ido acercándose y acercándose y parece que tenga gana de compartir la casa con nosotros!
Como la historia de las casitas es más larga, la dejamos para el próximo día …

¡El año que viene si Dios quiere estas fotos tienen que ser con 2 primos más!