Estos días hace un año que hicimos una escapadita muy, muy corta (una noche, lo menos que se despacha, aunque @elhombremasguapodelmundo me dijo el otro día que ya que Martín sigue comiendo mucho por la noche, nos podríamos ir a algún sitio "aunque sea un día, sin noche" y yo que me hablan de irme de viaje y pienso, por ejemplo en Namibia, no me veía yéndonos a pasar el día a, -yo que sé a lo que se referiria, ¿La Carlota?- a 50 grados, llamadme rara). El caso, que me desvío del asunto, es que teníamos una boda en la sierra de Aracena y aprovechamos la ocasión para conocer un hotelito que siempre que vamos por allí me llamaba la atención, La Posada de Valdezufre.

Y ahora cómo escribo yo un post sobre casas bonitas si en lo único que puedo pensar hoy es en cómo se puede ser tan..................................................................................................................................................... ........................................................................................................................................................... ............................................................................................................................................................ Buena persona

Antes de nada decir que le he pedido permiso a su autora para compartir su carta en nuestro  blog. Cuando leo algo que me parece realmente bueno, me gusta saber quien hay detrás. En este caso, echando un vistazo a su Facebook, veo que me gusta mucho la filosofía y forma de educación de sus niños.  Además, algo que me llamó la atención, es que tenía (antes de ayer) más de 5.000 comentarios, y todos los había contestado. Su carta está dando la vuelta al mundo porque creo que todas o casi todas nos hemos sentido alguna vez en nuestra vida, "La chica del bañador verde" y como bien dice su autora: "Es la trampa de la vida