Como os contamos la semana pasada, para el cumple de mi hermana hicimos una de sus tartas preferidas,    Es una tarta fácil de hacer, que queda bonita, a mi hermana (y a mucha gente  que en principio no es muy aficionada a las zanahorias) le encanta y encima, nos permitía aprovechar nuestra última fase de la cosecha del huerto de invierno

Hoy llegamos tarde y dispuestas a reventarle a mas de uno los buenos propósitos de el lunes empiezo la dieta. Después de un fin de semana de muchas emociones toca recoger, descargar fotos y prepararlas para enseñároslas.   Mientras, un café y un crujibombón, ¿os apetece? Sólo necesitamos arroz inflado (crispies) y chocolate que os guste. Nosotras los hicimos de 3 tipos: chocolate negro, chocolate con leche y chocolate blanco: Derretimos el chocolate -os recomendamos hacerlo al vapor en vez de en microondas porque se derrite más uniformemente y es más fácil de mezclar luego- lo mezclamos con los crispies y con una chuchara vamos poniendo bolitas sobre un papel de horno del tamaño que queráis los bombones; esperamos a que se enfríen y listo! Crujientes, ricos y

 El otro día recolectamos por primera vez algunas cosillas de nuestro huerto que, como ya os contamos aquí, va viento en popa a toda vela ;) y para probarlas hicimos ¡nuestra ensalada favorita! Lo primero que recogimos fue la rúcula, que es lo que estaba más crecidito; se corta con tijeras a pocos centímetros del suelo pero dejando algo de tallo para que vuelva a brotar,  Recogemos la cantidad que vayamos a tomar ese día, porque en la nevera aguanta muy poco y además está mucho más sabrosa recién cortada, y la ponemos en remojo. Mientras recogimos también algunos rabanitos que ya estaban en su punto,  Les cortamos el tallo y la raiz, los lavamos bien para quitarles los restos de tierra

En nuestra casa nueva tenemos un huerto pequeñito, en el camino de entrada, siete surcos con las cosas que más nos gusta comer, Rabanitos, zanahorias, rúcula, coles, lechugas, habas, orégano para nuestras pizzas! Y espinacas, que nunca salieron. Con sus cartelitos de madera, para que no se nos olvidase qué había en cada surco,   Cogimos una caja de frutas, de esas que tanto nos gustan, y la desarmamos para conseguir las tablitas; un poco de pintura blanca, una cuerda para atarlos y