Mágicos 5

El 5 siempre ha sido mi número de la suerte, mi número mágico y TÚ ERES ESA MAGIA.

 

Siempre has tenido magia, pequeño, hay muchas personas a las que quiero en el mundo pero lo que me pasa contigo es algo más que quererte, algo que no sé explicar, eres un niño demasiado especial, si es que eso puede ser demasiado.

A los mayores nos gusta mucho etiquetar, alta demanda, alta sensibilidad, alta… las etiquetas se te quedan cortas y sólo hace falta tener la décima parte de sensibilidad que tienes tú para darse cuenta. Las personas que lo ven se quedan enganchadas, enganchadas a tí  para siempre.

Eres listo, eres divertido, eres muy disfrutón, no sabes estar quieto y estoy convencida de que tu mente va más rápido aún que tu pequeño cuerpo, ese cuerpecillo al que se le marca cada costilla a pesar de comer, desde que naciste, todo lo que haya en el plato, eso sí, sin mirarlo siquiera, la comida es algo demasiado terrenal para tí, tienes muchísimas cosas más interesantes que hacer y que pensar que en comer o dormir, y la verdad es que lo entiendo aunque me desespere a diario ;).

A menudo digo que eres incontrolable pero no es cierto, como buen niño mágico tienes tus palabras mágicas; ¿te cuento una historia? sólo hay que pronunciar esa frase o un inocente érase una vez para que tus ojos se abran como platos, tus oidos y tu cuerpo, hasta ese momento en actividad máxima, quede a merced de que le hagan cuaquier cosa desde sacarle sangre, a probarle todo el armario del año anterior o a darle de comer sin que luego seas capaz de recordar si era pescado o tortilla. Es increíble cómo te concentras cuando algo te llama la atención, cómo te fijas en todo, siempre quieres saber más, siempre estás dispuesto a investigar, a aprender, a enfrentarte a cualquier nuevo reto. Eres valiente, eres tenaz,  no conoces el significado de la palabra pereza. Impaciente como todos los niños, exigente con el primero contigo mismo, impulsivo, excesivo en general. Como dice tu madrina, demasiado. Eres demasiado.

El corazón no te cabe en el pecho pero hay que saber vértelo, a menudo hay que bajar el volumen de lo que dices, lo que sabes y lo que haces para ver lo que eres, que es precioso.

Ojalá sepamos ayudarte a cuidarlo,  y a dejar que el mundo y tú disfrutéis de ello.

 

Hace 5 años tuve la suerte más grande del mundo:

FELICES 5

 

P.D. Algún día volverá a escribir de algo que no sean niños, pero es que me tienen la vida tan absorbida…

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