viernes, 8 de julio de 2016

La carta que se ha hecho viral en 2 días... La chica del bañador verde.

Antes de nada decir que le he pedido permiso a su autora para compartir su carta en nuestro  blog.

Cuando leo algo que me parece realmente bueno, me gusta saber quien hay detrás. En este caso, echando un vistazo a su Facebook, veo que me gusta mucho la filosofía y forma de educación de sus niños.  Además, algo que me llamó la atención, es que tenía (antes de ayer) más de 5.000 comentarios, y todos los había contestado.

Su carta está dando la vuelta al mundo porque creo que todas o casi todas nos hemos sentido alguna vez en nuestra vida, "La chica del bañador verde" y como bien dice su autora: "Es la trampa de la vida...cuando por fin aprendes la lección...ya has cambiado de capítulo" Una pena entender a los 30, lo que nos hubiera gustado saber a los 20...



QUERIDA CHICA DEL BAÑADOR VERDE:

Soy la mujer que está en la toalla de al lado. La que ha venido con un niño y una niña.
Primero que nada, decirte que estoy pasando un rato muy agradable junto a ti y tu grupo de amigos, en este trocito de tiempo en el que nuestros espacios se rozan y vuestras risas, vuestra conversación ‘transcendental’ y la música de vuestro equipo me invaden el aire.
¿Sabes? He alucinado un poco al darme cuenta de que no sé en qué momento de mi vida he pasado de estar ahí a estar aquí: de ser la chica a ser “la señora de al lado”, de ser la que va con los amigos a ser la que va con los niños.
Pero no te escribo por nada de eso. Te escribo porque me gustaría decirte que me he fijado en ti. Te he visto, y no he podido evitar verte.
Te he visto ser la última en quitarte la ropa.
Te he visto ponerte detrás de todo el grupo, disimuladamente, y quitarte la camiseta cuando creías que nadie te miraba. Pero yo te vi. No te miraba, pero te vi.
Te he visto sentarte en la toalla en una cuidada postura, tapando tu vientre con los brazos.
Te he visto meterte el pelo tras la oreja agachando la cabeza para alcanzarla, quizá por no mover los brazos de su estudiadísima posición casual.
Te he visto ponerte en pie para ir a bañarte y tragar saliva nerviosa por tener que esperar así, de pie, expuesta, a tu amiga, y usar una vez más tus brazos como pareo para taparte: tus estrías, tu flaccidez, tu celulitis.
Te vi agobiada por no poder taparlo todo a la vez mientras te ibas alejando del grupo tan disimuladamente como antes lo hiciste para quitarte la camiseta.
No sé si tenía algo que ver, en tu descontento contigo misma, que la amiga a quien tú esperabas se soltaba su larguísima melena sobre una espalda a la que sólo le faltaban unas alas de Victoria’s Secret. Y mientras tanto tú ahí, mirando al suelo. Buscando un escondite en ti misma, de ti misma.
Y me gustaría poder decirte tantas cosas, querida chica del bañador verde… Puede que porque yo, antes de ser la mujer que viene con los niños, he estado ahí, en tu toalla.
Me gustaría poder decirte que, en realidad, he estado en tu toalla y en la de tu amiga. He sido tú y he sido ella. Y ahora no soy ninguna de las dos –o acaso soy ambas aún- así que, si pudiera dar marcha atrás, elegiría simplemente disfrutar en lugar de preocuparme -o vanagloriarme- por cosas como en cuál de las dos toallas, la suya o la tuya, prefiero estar.
Quisiera poder decirte que he visto que llevas un libro en tu bolsa, y que cualquier vientre que ahora tenga tus dieciséis años perderá, probablemente, su tersura mucho antes de que tú pierdas la cabeza.
Me gustaría poder decirte que tienes una preciosa sonrisa, y que es una pena que estés tan ocupada en ocultarte que no te quede tiempo para sonreír más.
Me gustaría poder decirte que ese cuerpo del que pareces avergonzarte es bello sólo por ser joven. ¡Qué coño! Es bello sólo por estar vivo. Por ser envoltorio y transporte de quien en realidad eres y poder acompañarte en cuanto haces.
Me encantaría decirte que ojalá te vieras con los ojos de una mujer de treinta y pico porque quizás entonces te darías cuenta de lo mucho que mereces ser querida, incluso por ti misma.
Me gustaría poder decirte que la persona que algún día te quiera de verdad no amará a la persona que eres a pesar de tu cuerpo, sino que adorará tu cuerpo: cada curva, cada hoyito, cada línea, cada lunar. Adorará el mapa, único y precioso, que dibuja tu cuerpo y, si no lo hace, si no te ama así, entonces no merece que le ames.
Me gustaría poder decirte que –créeme, créeme, créeme- eres perfecta como eres: sublime en tu imperfección.
Pero, ¿qué te voy a decir yo, si sólo soy la mujer de al lado?
Aunque, ¿sabes qué? Que he venido con mi hija. Es la del bañador rosa, la que juega en el río y se está untando en arena. Hoy sólo le ha preocupado si el agua estaría muy fría.
A ti no te puedo decir nada, querida chica del bañador verde…
Pero todo, TODO, se lo voy a decir a ella.
Y todo, TODO, se lo diré a mi hijo también.
Porque así es como todos merecemos ser queridos.
Y así es como todos deberíamos querer.

18 comentarios:

  1. Lo triste es que eso es más real de lo pensamos, que honestidad y nobleza hay en esa carta. Que verdad más absoluta pretende trasladar esa madre a la chica del bikini verde!
    Olé!! Ojalá todas las personas que se sientan así, la lean y lo piensen, pero sobretodo que ACTÚEN.

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  2. Hermoso y verdadero. Todas las chicas, incluyendome a mi, pensamos en el que dirán y por eso no somos felices. Bravo, por quien escribió el articulo. Todas deberíamos de hacerle caso. Mil gracias por tu escrito, tienes toda la razón. Todas somos bellas y quien nos ame de verdad, nos va a ver perfectas, como nuestro creador!

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  3. Hermoso y verdadero. Todas las chicas, incluyendome a mi, pensamos en el que dirán y por eso no somos felices. Bravo, por quien escribió el articulo. Todas deberíamos de hacerle caso. Mil gracias por tu escrito, tienes toda la razón. Todas somos bellas y quien nos ame de verdad, nos va a ver perfectas, como nuestro creador!

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  4. Sin palabras todo esta dicho excelente para nosotros los hombres que en un 99% solo nos fijamos en el empaque sin saber que el verdadero y más preciado tesoro esta dentro de él.

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  5. Excelente....,dejamos de disfrutar de lo maravilloso que es el estar vivos...por preocuparnos por cosas superficiales.

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  6. Excelente....,dejamos de disfrutar de lo maravilloso que es el estar vivos...por preocuparnos por cosas superficiales.

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  7. Querida chica del bañador verde, soy la mujer que está al otro lado, sí también vine con un niño y una niña. vaya que estoy feliz porque con mis treinta tantos a cuestas y mis dos hijos no parezco "la señora de al lado" sino una más de tu grupo de amigos, aunque mejor acompañada. Quiero decirte que me he fijado en ti y al parecer no solo yo sino muchos por ahí no han podido evitar verte y quiero decirte que tú también te puedes ver como tu amiga o aun mejor. Que no necesitas tener 30 tantos o hijos simplemente para llenarte de excusas y sentir que tu flacidez y celulitis están mejor ahora! NO! Una vida sana se refleja en tu exterior, así que, si pudiera dar marcha atrás, elegiría simplemente haber empezado a cuidarme desde mucho antes.
    Me gustaría decirte que te levantes, dejes de tomar esa gaseosa, que leas en tu casa! que dejes de mirar a los demás jugar, ve tú corre, juega con ellos como yo juego con mis niños, muévete! Disfruta, ese cuerpo joven tiene que estar más que vivo! tú eliges en que toalla prefieres estar... Me gustaría poder decirte que- te ames y siempre quieras ser mejor que ayer, que te ames y te lo demuestres, que la persona que algún día te ame de verdad siempre te apoyara y ayudara a dar pequeños cambios para ser y sentirse mejor, porque siempre querrá lo mejor para ti.
    Me gustaría poder decirte que el solo hecho de ser mujer ya tienes el 80% de determinación de fuerza, así que no te conformes con nada y deja de esperar que las cosas pasen, sal fuera y haz que suceda! Veras que el próximo paseo también se fijaran en ti, pero porque parecerás con las alas más grandes que la mismísima Victoria`s Secret.

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  8. Hermosa respuesta, eso sí sería tener valor y valentía. Seremos quien queremos ser.

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  9. Querida chica sentada al otro lado, con tu traje de baño verde. Sintiendo que no eres como las de Victoria Secret. Yo me he sentado en sus toallas, me he sentado en tu toalla, me he sent ado en la toalla de la que escribió este blog y me he sentado en la toalla de la persona anónima que no tuvo el valor de escribir su nombre. Yo ya tengo 56 años y me he sentado en todas las toallas. Ahora quizá estoy como las muchachas jóvenes a pesar de mi edad. A mí me diagnosticaron con Lupus a los 40 años. Y comenze a ganar peso por los medicamentos que tenía que tomar, y me sentía como tú. Me sentía triste y lejos de estar feliz. Usaba lo que fuera para taparme los rollitos porque sabía que me iban a ver y no pensarían de mí como la mujer que escribió este blog. No había ejercicio que yo tratara que me devolviera la figura que con tanto empeño mantuve por tantos años. Y me avergonzaba no sólo por cómo me veía sino por la forma que yo misma juzgaba a las que eran como yo en ese momento. Cuánto me arrepentí y me arrepiento de como miraba yo a las demás. Y ahora he cambiado de medicamentos y estoy de nuevo en mi peso original. Pero el arrepentimiento que sentí todavía lo siento. Quienes somos nosotras para mirar con desprecio y juzgar a las demás por como que se ven, por su peso o por lo que sea. Las jóvenes llegaran a ser viejas y se acordaran de los días de su juventud. Y se darán cuenta que no tienen derecho a juzgar a nadie por su aspecto porque no hemos caminado con sus zapatos. En vez de disfrutar el sol, el agua y los juegos, no deberíamos estar tapándonos por vergüenza de nuestros cuerpos. Cada una tiene una historia detrás de ellas que ninguna jamás conocerá. Disfruten los días, que son pocos y delen gracias a Dios por todo lo hermoso que El en su amor creo para nosotros. Tu, la de la toalla verde, disfruta porque a cada una le llega su día. Recuerda tus días con alegría y dándole gracias a Dios por Su amor por ti. Yo disfruto cada dia como cuando era joven y no me importa quien quiera que sea, hombre o mujer, como vea. Gracias a Dios que tengo un esposo maravilloso que me ama sea yo como sea. Espero en Dios que tú también consigas al hombre que no le importe para nada como luces, solo como tu corazón palpita por el. Y no, no seremos como querramos ser. Pero nuestro corazón si será como querramos que sea.

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    1. GENIAL !!! �������� Y MUY REAL!

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  10. Buen artículo y excelente la apreciación de la señora al lado de la chica del bañador verde !!! La vida es una sola

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  11. Me casé a los 19 y estaba feliz con mi cuerpo, a los 27 ya había tenido tres niños, que no me modificaron nada la figura, luego al pasar los años mi cuerpo fue cambiando y eso que soy muy sana y me gustan mucho las frutas y verduras, y tomo sólo agua, listo, pero con el tiempo mi cuerpo quedó más gordito, pero la verdad nunca me preocupé más que por ser sana, creo que cada rollito representa un logro o un año más, es hermoso que la persona que tengo al lado me acepte como era y como soy ahora, todos los día me dice que estoy hermosa, y le creo, ya soy abuela, y soy feliz ahora y fui feliz antes, porque tube la suerte de que mis padres valoraban más el intelecto que la apariencia, la apariencia va cambiando con el tiempo, o no, pero el intelecto cuando es alimentado te hace cada día más segura de ti misma, y no importa si sos gorda o flaca, lo importante es que seas feliz como eres.

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