Hoy una recomendación para este verano, o para alguna escapada que hagáis a Lisboa.
PONTO FINAL: Un restaurante que está al otro lado del mar, al que se puede llegar conduciendo por el puente, o en Ferry a 10 minutos.
Nosotros cogimos el Ferry, y fuimos dando un paseo por la orilla que está muy cerquita.
Como veis, la combinación de colores amarilla y blanca forman un contraste muy veraniego con el agua del mar.
Es un sitio pequeñito, con pocas mesas y muy agradable. La comida fue espectacular. Pedimos lubina y lenguado, y de aperitivo te ponen queso típico de allí muy rico, aceitunas y una ensalada de pulpo. La relación calidad-precio está muy bien y los postres también muy recomendables.
Únicamente si vais, mejor que reservéis con antelación.
Muito Obrigado…