martes, 10 de mayo de 2016

#losmartescon2; eres un niño MUY BUENO

 Hoy me has preguntado si eres educado, si eres bueno…




Eres muy bueno



Muchas noches me acuesto con la mala sensación de haber hablado regular de ti, pequeño. Mi pequeño rabillo de lagartija, mi niño mayor, mi bebé grande, cada día digo que no lo voy a hacer más, que no te voy a etiquetar, que no seré yo quien te dirija hacia eso, pero al día siguiente me preguntan, porque todos preguntan, y no me siento capaz de decir que eres buenísimo. ¡Y eso que lo eres! Lo que pasa es que lo que en realidad preguntamos es si eres uno de esos niños que comen muy bien, duermen mucho, son tranquilos y hacen a la primera lo que los mayores le dicen. Y ese precisamente no es tu perfil, por eso no me sale decir que eres bueno.


Eres muy bueno



  Sé que es lo que debería hacer, que cuanto más te lo diga más lo creerás tú y lo creeré yo, y lo serás. ¡Y que nadie es bueno o malo con 2 años! Pero se me hace difícil.



Se me hace difícil aceptar que los demás piensen que es fácil, que tengo tiempo de hacer muchas cosas porque he tenido mucha suerte con mis niños. Y la he tenido, claro que sí, muchísima, más de la que nunca podría haber soñado, pero fácil no es. Criar a los hijos no es una cosa fácil, no es fácil evitar cada día que te abras la cabeza en todas esas actividades peligrosíiisimas que me adviertes que vas a hacer, no es nada fácil asumir cuánto te pareces a mí, cuánto de mis peores cosas te he transmitido... Cada día que pasas al lado de tu hijo es un reto, es un esfuerzo continuo que me hace llegar a la cama agotada y no hablo de correr detrás tuya o cambiarte los pañales, hablo de contar hasta 10 o hasta 20, 300 veces cada día, de reinventar mis ideas, mi forma de ver la educación, mi manera de dirigirme a ti. Tampoco es fácil ver cómo te tratan otras personas, cómo se desesperan cuando no obedeces, cuando te enfrentas a ellos, cuando muestras de la única forma que sabes que eres una personita independiente, con tu propio criterio, que tienes tus ideas y son igual de válidas que las nuestras.

 Pero has venido a un mundo que aún no lo ha comprendido, hijito, un mundo que sigue pensando que las cosas se hacen así y que los niños buenos obedecen. Un mundo que se cree con derecho a amenazarte, a manipularte, a anular tu voluntad para que "aprendas a ser humilde", para que "respetes a los mayores", esos mismos mayores que no muestran el mas mínimo respeto por tus emociones, por tus miedos, por tu criterio de bebé grande que casi siempre sabe lo que quiere.


Eres muy bueno



No fue fácil esperarte, no fuiste un bebé fácil; no era fácil distraerte, ni dormirte, ni dejarte con nadie. Te recuerdo llorando a menudo, siempre exigiendo, demandando mucha más atención de la que éramos capaces de prestarte, te recuerdo mirándome como si me comprendieras casi desde que te conocí.

No fuiste fácil, no lo eres ahora.



Nada de eso significa que no seas bueno.




Y eso es lo que repetiré las veces que haga falta, aunque sea a costa de mi propia imagen de madre, aunque crean que soy una blandengue y te mimo demasiado, yo lo que de verdad creo es que nunca es demasiado el cariño, nunca es demasiada la paciencia, nunca es demasiada la comprensión…

Eres una personita maravillosa, eres divertido, eres sensible y eres muy, muy listo. No permitas que nadie te haga dudar de eso con la simple excusa de hacerte humilde. Sé humilde sabiendo lo que vales, porque tiene mucho más mérito.



A mí me encanta cómo eres.



Ya sabes que yo no te castigo, ni te pegaré nunca, que no te amenazo ni te comparo con nadie, que no hago chantajes, que intento no gritar aunque a veces no pueda más y se me escape un "Carlos" más fuerte de la cuenta. De verdad que no me gusta hacerte llorar a veces cuando hay que dormir y dejar de saltar en la cama; perdóname, yo también estoy cansada, tu hermano también demanda, no es culpa tuya pero a veces yo tampoco puedo más... Y aun así sé que no debería.



Eres bueno independientemente de cómo te portes un día, independientemente de que nos enfademos de vez en cuando.




 Por eso si me preguntan, prefiero hablar de tus virtudes, no sólo de lo listo que eres, porque tienes muchísimas más; hablaré de tu sensibilidad, de lo generoso que eres, ¡de lo bien que se te da negociar!, de lo divertido que es estar contigo, de cómo me haces reir, de que no cambiaría ni un segundo de los que paso contigo por hacer ninguna otra cosa en el mundo (excepto, a veces, dormir ;) )



Volveré a hablar de esa luz que tienes dentro, de que eres un pequeño terremoto que provoca sonrisas de admiración allá donde va. Volveré a hablar de tu magia, de lo felices que nos haces cada día. Tienes tantas cosas buenas que si empiezo hablando de ellas seguramente no me dará tiempo a llegar a las menos buenas. Y sabes qué te digo? Que esas pueden ser también virtudes, sólo hay que aprender a usarlas! Que ser cabezota esta muy, muy cerca de ser constante, de no rendirse, de luchar por lo que quieres. Y saber lo que quieres es una gran ventaja.



Yo siempre voy a ser tu principal defensora. Porque si tú y yo lo creemos, puedes ser cualquier cosa, y yo lo creo. Porque el carácter fuerte, si consigues usarlo bien, es más útil en la vida que los ojos azules, te lo prometo (yo sé de una que encontró trabajo por eso ;) ).


Porque con la llegada de Martín y ahora encima la vuelta al trabajo te dedico mucho menos tiempo que antes, pequeño. Y los 2 lo notamos. Porque mucho de ese tiempo son los minutos de la basura como los llama papá; te cambio, te doy la comida, te duermo. Charlamos, sí, pero no nos dedicamos simplemente a jugar y sé que lo echas de menos.



 Y eso hace que reclames mi atención como sea, como cuando me dijiste que te habías portado mal porque querías que yo te mirara.

Ya lo sé, hijo, ya lo sé.

Yo también quiero más ratitos para sólo mirarte, y también para mirar sólo a Martín, pero los 2 reclamáis cosas distintas, y la vida reclama otras más.



Pero claro que eres buenísimo.



Y me voy a encargar de recordártelo cada día.




Edito para aclarar que no tengo un delincuente juvenil en casa, sólo un bebé de 2 años haciendo las cosas propias de su edad. Sólo que yo iba para novelista y me quedé en cuenta cuentos así que despliego mi dramatismo por aquí ;) 
Y oye, me ha dado pena que él mismo dudara de si es bueno por lo que pueda oir a otras personas...


4 comentarios:

  1. habra cosas en la vida más importante que opinar sobre los niños ajenos ¿¿?? es necesario que un peque se pregunte si es bueno o no ¿¿?? dejemos de mirar alrededor y empezemos a mirarnos... xfavor... que ya es dificil cuando eres mayor sobrevivir a la opinion pública... respetemos la infancia, respetemos la felicidad de los otros
    un beso enorme supermami

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  2. ayyy marta, no me suelo leer cosas de hijos y madres porque yo, qué quieres que te diga, no tengo el instinto maternal nada de nada desarrollado, pero cómo a ti, me ha dado penilla pensar que el peque se sienta que no es bueno. pero quien le dice eso? ayyy si es genial, en todo lo ESPLENDIDO de la palabra! un beso a los dos.. ya me gustaría ser a mi la mitad que tú de buena madre y un bebé grande de 2 añossssss tan fantástico!!!

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    Respuestas
    1. Felicidad que no la había leído! Muchas gracias guapa; eso mismo digo yo, que a quién se le ocurre decirles esas cosas a los niños... pero bueno, ya estamos nosotros aquí para quitarle esa idea de la cabeza ;). Un beso

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