Hoy os vamos a enseñar una silla que me llamó la atención no sólo por su diseño, que me gustó, si no por la idea de rescatar algo tan tradicional en nuestra tierra como las sillas de enea. Y además el nombre también me encantó, LAFRESCA.
 


Como dicen sus creadores, el uso de la silla tradicional de anea se extendió
durante el s. XIX por toda España. Era habitual encontrarla en casas,
verla en las calles cuando la gente salía a tomar “la fresca” al anochecer en las puertas de sus casas,
en cines, bares, ferias, en tablaos e incluso en iglesias. Era la silla
popular por excelencia, una silla completamente social. Sin embargo, en
la actualidad su uso se ha visto relegado a eventos folklóricos de
carácter temporal por toda Andalucía y a algunos espacios donde aún
perdura tras el paso de los años. 

 

 Damián López y Granada Barrero,
dos diseñadores andaluces con gran interés por la relación entre
artesanía y diseño, buscan reactivar la artesanía local y rescatar
oficios que están en peligro de extinción,

 

 El diseño propuesto pretende devolver el peso
social que la silla de enea tuvo antaño. La Fresca refleja el bagaje
histórico de la silla de enea pero ha sido adaptada al contexto y la
sociedad actual. Su forma responde a la interpretación en tres dimensiones del característico asiento de enea, que ahora se modula hasta convertirse también en respaldo y reposabrazos.

Fotografia  Marianamluna.

En resumen, un nuevo aspecto para una silla que hasta Carlos usa en verano para desayunar en el jardín con la fresca ;). Porque hay clásicos que con una nueva perspectiva, vuelven a ser tendencia.